Las dos modalidades, sin adornos
- Precio fijo: pactas un €/kWh por periodo (P1…P6) y no se mueve durante la vigencia. La comercializadora asume el riesgo de mercado — y cobra por asumirlo: dentro de ese precio va una prima de cobertura que no aparece desglosada.
- Precio indexado: pagas el mercado hora a hora más unos conceptos pactados (margen, costes). El riesgo es tuyo: meses baratos cuando el mercado baja, sustos cuando sube.
Ninguna de las dos es «mejor». Son dos repartos distintos del mismo riesgo, con precios distintos por ese reparto.
Anatomía de una fórmula indexada real
Las fórmulas del mercado español se reducen casi siempre a una de estas estructuras:
- Spot puro:
precio horario OMIE + spread. El spread (en €/MWh) es el margen de la comercializadora más los costes que decida empaquetar ahí. - Futuro OMIP: en vez del precio horario, un producto de futuros (por ejemplo, el año natural «CAL» o un trimestre «Q») fijado a una fecha, más spread. Es un híbrido: precio conocido por adelantado, pero referenciado a mercado.
- Mezcla: un porcentaje a spot y otro a futuro («50 % OMIE + 50 % CAL + spread»). Los pesos deben sumar el 100 % — compruébalo, literalmente, en la cláusula.
Y sobre cualquiera de ellas, los modificadores que cambian el resultado:
- Coeficiente de pérdidas: multiplica el precio de mercado para llevarlo de barras de central a tu contador.
- Cap y floor: techo y suelo al precio indexado. Reducen la volatilidad — y se pagan, dentro del spread.
- ¿Peajes incluidos o aparte? La misma fórmula con peajes y cargos dentro o fuera cambia céntimos por kWh. Tiene que estar escrito; si es ambiguo, pide que lo concreten.
Si la cláusula de tu contrato no encaja en ninguna estructura de las de arriba — redacciones libres, conceptos sin definir — eso ya es información: una fórmula que no se puede recalcular desde fuera es una fórmula que no puedes auditar. En la guía de lectura de la factura explicamos cómo se traslada todo esto a las líneas que pagas.
El concepto que decide la comparación: tu precio ponderado
El error universal al evaluar un indexado es mirar el precio medio del mercado. Tú no pagas la media: pagas el precio de las horas en las que consumes, ponderado por cuánto consumes en cada una:
Tu precio = Σ (kWh de cada hora × precio de esa hora) ÷ Σ kWh
Dos naves con el mismo consumo mensual pueden tener precios efectivos muy distintos en el mismo mes: la que concentra el consumo en horas solares (mediodía, cuando el mercado suele estar barato) compra por debajo de la media; la que trabaja en las puntas de la tarde, por encima. Por eso una oferta indexada no se puede evaluar sin tu curva — y por eso el precio medio que publica la comercializadora no te dice cuánto pagarás tú.
Cómo comparar ofertas, paso a paso
- Descarga tu curva horaria de 12 meses de Datadis. Doce meses, porque tu perfil cambia con las estaciones.
- Aplica la fórmula indexada hora a hora a esa curva: precio de mercado de cada hora × pérdidas + spread, con su cap/floor si lo hay. El resultado es tu precio ponderado con esa fórmula.
- Aplica la oferta fija por periodos a los mismos kWh, periodo a periodo.
- Compara los totales — y repite la cuenta con un escenario de mercado caro y otro barato, porque el histórico no es garantía: lo que estás midiendo es cuánta subida soportas antes de que el indexado deje de compensarte.
Es trabajo mecánico sobre miles de filas — tedioso a mano, trivial de automatizar. Lo importante es el principio: recalcular sobre tus datos, no estimar sobre medias.
Las cláusulas que conviene mirar dos veces
- Spreads «desde» que solo aplican a un periodo o a parte del consumo.
- Pérdidas sin coeficiente explícito («según normativa») que impiden recalcular la factura.
- Conceptos añadidos fuera del spread: desvíos, servicio de ajuste, financiación del bono social facturados como líneas propias además del margen.
- Permanencias y penalizaciones de salida que convierten un indexado «flexible» en uno cautivo.
Nada de esto es ilegal ni necesariamente abusivo — pero todo ello mueve el resultado de la comparación, y solo aparece si recalculas la oferta completa sobre tu consumo, no el titular.
Preguntas frecuentes
¿El indexado es siempre más barato que el fijo?
No, y desconfía de quien lo afirme. El fijo incluye una prima porque la comercializadora asume el riesgo de mercado; el indexado te traslada ese riesgo a cambio de quitarla. En mercados a la baja el indexado gana; en picos de mercado pierde — y el resultado además depende de tu perfil horario. La única comparación honesta es aplicar ambas fórmulas a tu curva real de 12 meses.
¿Qué es el coeficiente de pérdidas?
La energía que se pierde en el transporte entre la central y tu contador. El mercado liquida la energía en barras de central, así que tu fórmula indexada multiplica el precio por un coeficiente (típicamente entre 1,02 y 1,2 según tarifa y periodo). Si la fórmula de tu contrato no lo menciona, pregunta dónde está — esa diferencia no desaparece, solo cambia de línea.
¿Qué pasa con el PVPC?
El PVPC (precio voluntario para el pequeño consumidor) es la tarifa indexada regulada, pero solo existe para suministros 2.0TD de menos de 10 kW — locales muy pequeños. Una empresa con 3.0TD o 6.XTD compara entre indexados y fijos del mercado libre.
¿Puedo cambiar de indexado a fijo, o al revés?
Sí, al renovar o renegociar el contrato — y algunas comercializadoras permiten el cambio durante la vigencia. Lo importante es decidir el momento con datos: fijar precio en plena punta de mercado es la versión cara de la tranquilidad. Revisa también si tu contrato tiene permanencia o penalización por salida anticipada.